¡¡¡Nuestro pasado nos duele!!!
El dolor nos aflige a todos y cuando hemos pasado por instantes o experiencias que nos marcaron para siempre, no solo llevan consigo el recuerdo del instante incluyendo todo a su alrededor, sino que incluso se registra en nuestra mente con un olor y hasta un sabor.
Cuando tenemos hijos queremos por amor, salvaguardarlos de todo sufrimiento y por todos los medios los alejamos de todo secreto que haya causado un dolor a la familia, creyendo así que sus caminos serán despejados y estarán llenos de oportunidades y progreso.
Desafortunadamente, no es así y la razón es simple, por que estamos conectados a una fuente de energía que nos une, lo llamaríamos también alma, y lo que no se dice... se busca a través del inconsciente ya sea para cargarlo por los otros o para repetirlo en honor a la lealtad que me corresponde.
Esta forma de hacerlo se conoce como expiación. Busco entre líneas... qué es lo que hacen y no hacen que me evaden constantemente, de qué no se habla, o de quiénes no se puede referir ni contar... qué paso con estas historias. Estos cuestionamientos los descubrimos momento a momento y cuando no son contestados o aclarados, elegimos hacerlo igual y tomamos el lugar de ese secreto que al final termina robándonos la vida, los sueños y la tranquilidad porque necesariamente tenemos que dejar de ser nosotros para convertirnos en el secreto,. Nos convertimos entonces en el secreto para recordarles a todos que esto no puede ser olvidado.
La verdad nos hace libres, y tal vez pensarán que no es tan fácil y que no es sencillo hablar sobre estos temas, pero los invito a tener algo en cuenta... no es sencillo si a la historia le colocamos juzgamientos, comparaciones y decepciones.
Escrito por Manuel Gómez
Talleres
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